Las
tramas presentadas deberán ser novedosas,
e incluir personajes verosímiles que amen, trabajen y luchen
en busca de la felicidad, enfrentándose cotidianamente a la
realidad económica, social, política, religiosa y cultural
de su entorno.
El contenido de las telenovelas deberá ser aspiracional y mostrar
lo que hacen, piensan y sienten los personajes para convivir en familia,
en el trabajo, la comunidad y el país. Deberá alejarse
de los estereotipos que ubican a los personajes como buenos ingenuos
y malos fácilmente triunfadores y cuyas historias caen en lo
frívolo y banal.
Los protagonistas deberán mostrarse como referentes positivos,
que actúan poniendo en práctica sus principios con dedicación,
honestidad y perseverancia. Los veremos actuando con verosimilitud,
insertos en una historia que haga soñar y que refleje la realidad
que buscan transformar para vivir mejor junto a los seres que aman.
La realidad refleja cotidianamente muchas cosas que no están
bien, que constituyen antivalores: desunión familiar, conformismo,
desinterés, desidia, injusticia, corrupción, desconfianza,
egoísmo, libertinaje, rechazo de la nacionalidad. Los protagonistas
de la telenovela actuarán en este medio y se opondrán
a la permanencia de estos fenómenos en tanto impiden a la población
acceder a un mejor nivel de vida. Para ello se enfrentarán a
los personajes que encarnan estos fenómenos antagonistas, y
defenderán los valores positivos que le dan dignidad a los seres
humanos como el amor, la libertad, la solidaridad, la honestidad, la
dignidad, la amistad, la perseverancia, la superación, el
trabajo y la justicia.
En suma, las historias deberán presentar a personajes que se
comprometan a transformar la realidad en que viven, incorporando en
el esfuerzo a sus seres queridos con la visión de un país
más democrático, equitativo y próspero. |