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PADRES DE FAMILIA
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El
miedo de ser padres
La imagen de la escuela entre los niños puede
ser tan negativa que no pocas veces platican
entre ellos afirmando que "la escuela antes
era un panteón". En el recreo, dudan entrar
a alguna bodega pues, aseguran, "ahí está
a la mano peluda". Es decir, a los problemas
"reales" que un niño vive en la escuela, debemos
añadir su creencia en seres y situaciones
imaginarias pero que, sin embargo, lo afectan.
La escuela puede ser, pues, para los niños,
un lugar temible. No debemos olvidar que el
miedo, ante situaciones reales o imaginadas,
forma parte de la vida cotidiana de las personas
y en los niños tiene un lugar principal.
El miedo a la muerte, a quedarse solo, el
miedo a ser "burro" … son algunos de los miedos
que pueden tener los niños y que proponemos
considerar en esta ocasión. Podrás comprender
que el miedo en los niños es algo natural
del desarrollo humano, por lo que no debemos
alarmarnos si un niño lo presenta.
Como abordar estos difíciles temas con tu
hijo, sin dejar de recordarte que lo principal
es escucharlos, no presionarlos y aceptar
sus miedos, sin burlas o rechazos. No olvides
que tu también tuviste miedos cuando eras
niño, tu hijo espera tu comprensión y apoyo,
no tu crítica ni rechazo. Además ¿acaso los
adultos dejamos de sentir miedo?.
Los Miedos en los Niños
El miedo es un mecanismo del organismo que
sirve para alertar al niño de los posibles
peligros. Tiene un papel de adaptación, de
protección, para la preservación del individuo
y de su especie. El miedo es una respuesta
innata, universal, que se da sin aprendizaje
previo, que tiene como objetivo proteger a
los niños de diferentes peligros. Es un sistema
de alarma para evitar situaciones que son
potencialmente peligrosas.
Los niños a lo largo de su desarrollo experimentan
y padecen miedos, casi todos pasajeros. Los
miedos a determinadas cosas, objetos o situaciones
irán apareciendo o desapareciendo en determinadas
edades y estadios evolutivos. Estos miedos
les ayudarán a enfrentarse de forma adecuada
a situaciones difíciles y amenazantes con
las que se encontrarán a lo largo del desarrollo.
La madurez emocional del niño, su desarrollo
cognitivo y motriz, así como las diferentes
experiencias de aprendizaje que el niño va
teniendo, le hace que vaya aprendiendo diferentes
estrategias de afrontamiento al miedo, y que
por tanto estos miedos vayan desapareciendo.
Los miedos más habituales son:
9 a 12 años: Miedo a accidentes y enfermedades,
a catástrofes, miedo a conflictos entre los
padres, o al mal rendimiento escolar. A la
oscuridad, y al temor que sigue tras ver una
película con escenas violentas.
12 a 18 años: Miedo relacionado con
la autoestima: la capacidad intelectual, aspecto
físico, temor al fracaso, miedo a no ligar
y en general, a las relaciones interpersonales.
Muchos de estos miedos se ven inducidos por
el ambiente externo, las series televisivas,
las historias que se cuentan entre los compañeros.
Algunos temores infantiles están fundados
en experiencias negativas, por lo que pueden
surgir a cualquier otra edad de la propuesta.
Esto puede servir a los padres como arma para
identificar situaciones de abuso o que el
niño está viviendo mal, tanto por parte de
adultos como de otros niños.
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