Los ecosistemas naturales y su conservación son esenciales para nuestra supervivencia. Todos los alimentos, objetos y artículos que usamos día a día provienen de estos ecosistemas. Además, todos los procesos naturales de los cuales dependemos también se generan en los ecosistemas. Este conjunto de beneficios que obtenemos de los ecosistemas son los servicios ambientales.
Existen diversos tipos de servicios ambientales. Los servicios de soporte son la base de todos los demás e incluyen procesos como la fotosíntesis y el ciclo de nutrientes. Los bienes como maderas, fibras, alimentos y combustibles son los servicios de provisión. Por otro lado se encuentran los servicios de regulación como el control de plagas y enfermedades, el control de inundaciones y la regulación del clima. Finalmente existen los servicios culturales que incluyen la recreación y belleza escénica, entre otros.
México es un país con gran diversidad de ecosistemas, desde los terrestres como desiertos y selvas, hasta los acuáticos como manglares y arrecifes de coral. Todos estos ecosistemas nos dan los servicios ambientales de los que dependemos, aunque de manera diferenciada. Por ejemplo, de los bosques templados obtenemos gran parte de la madera y fibras para papel, de los océanos obtenemos alimento en forma de pescado y los manglares ayudan a regular el impacto de eventos meteorológicos extremos, entre muchos otros.
La selva tropical húmeda es un ecosistema que nos brinda gran parte de todos los servicios ambientales que obtenemos. La Selva Lacandona representa el 50% de las selvas tropicales húmedas que quedan en México y es la última selva inundable de Norte y Mesoamérica.
La región de la Selva Lacandona contenía originalmente 1.8 millones de hectáreas de selva pero se ha reducido a menos de una cuarta parte en las últimas cuatro décadas, debido a las actividades agropecuarias, a los asentamientos humanos irregulares, a los incendios forestales y a la caza y tala ilegal.
No obstante esta severa transformación, la Selva Lacandona, que sólo representa el 0.9% del territorio nacional, aún provee importantes servicios ambientales a todo el país. En ella se conserva la quinta parte de la diversidad biológica de México, entre las que están el 30% de las especies de mamíferos, el 50% de las aves y el 50% de las mariposas diurnas. Muchas de estas especies se encuentran en peligro de extinción como la guacamaya roja, el águila arpía, el jaguar, el tapir, los monos araña y saraguato y el cocodrilo de pantano.
Otro servicio ambiental que la región provee a todo el país es la captación de agua. La Selva Lacandona constituye la principal zona de recarga de los ríos Usumacinta y Grijalva, pues más de la mitad del caudal del río Usumacinta proviene de la Selva Lacandona. La cuenca Usumacinta - Grijalva contiene el 30% del agua dulce del país y con ella y los nutrientes que arrastra, sostiene muchas de las actividades productivas de los habitantes de la cuenca baja de la planicie tabasqueña del sureste del Golfo de México. Entre estas actividades destacan la agricultura, ganadería, y sobre todo las pesquerías del Golfo.
También la Selva Lacandona genera otros servicios ambientales como la captura de bióxido de carbono que ayuda a mitigar el cambio climático global, la estabilidad del clima regional, la conservación del suelo y la transportación de nutrientes, entre otros.
A pesar de su importancia a nivel nacional, la Selva Lacandona se encuentra amenazada y ante continuas presiones de deforestación y degradación. La principal consecuencia de la pérdida y alteración de los ecosistemas es la disminución o el cese de la producción de los servicios ambientales. La disminución en la calidad de los servicios ambientales que provee la Selva Lacandona tiene consecuencias no solo en la región, sino en todo el país. Por ello es esencial que este remanente de selva se conserve en buen estado.
Con el fin de conservar 419,452 hectáreas en la región, se han establecido siete Áreas Naturales Protegidas, de las cuales la Reserva de la Biosfera Montes Azules es la de mayor superficie y significado ecológico. Sin embargo existen otras zonas dentro de la Selva Lacandona que no se encuentran bajo este régimen de protección. Mediante otros instrumentos como el Pago por Servicios Ambientales (PSA), implementado por Conafor, estas zonas pueden conservarse. El PSA es un mecanismo mediante el cual el gobierno da un pago por hectárea anual a los dueños de la selva para conservar el ecosistema y los servicios ambientales.
Otras acciones fundamentales para garantizar la conservación de la región son la difusión de su importancia, de las causas de su deterioro y sus posibles soluciones, de manera que se cree conciencia en la sociedad.
El concurso de dibujo inició en 2004, gracias a este se ha podido difundir los valores e importancia de la Selva a nivel nacional, a través de la imagen de los niños.
Los niños han asumido el papel de embajadores para dar a conocer la problemática de la Selva.
Fundación Azteca, ha trabajado constantemente haciendo recomendaciones de visitar la estación y conocer el proyecto a personalidades que han apoyado el proyecto.
La difusión en Azteca ha permitido llamar la atención de las autoridades, y ha ayudado a generar soluciones favorables para la conservación de la Selva.